Esta nota tiene un alcance limitado, se trata de describir someramente los cambios estructurales acaecidos en los mercados financieros y en la economía mundial, con el objeto de proveer materiales sencillos.
BRETTON WOODS
Ya antes de la finalización de la segunda guerra mundial, EEUU y el Reino Unido empezaron a diseñar el que sería el orden económico internacional de posguerra. Con ese empeño se reunieron en Bretton Woods (en el estado de New Hampshire, Estados Unidos) en julio de 1944 juntamente con un nutrido grupo de representantes de diversos países. Habida cuenta de la posición de fuerza de EEUU (no había sufrido combate alguno en su territorio, y su aparato productivo, gracias a la guerra, estaba en vertiginosa expansión), lo que se acabó negociando fueron modificaciones del plan original de EEUU. Había conciencia clara de que no se podía repetir la dolorosa experiencia de entreguerras, en la que sin sistema monetario internacional, ni ninguna autoridad que regulara los intercambios, se llegó al crack del 29. Con tal objetivo, se crearon dos instituciones supranacionales: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. El objetivo del Fondo era regular y garantizar la liquidez entre países, que los déficits por cuenta corriente no fueran inmanejables, que el Sistema Monetario Internacional funcionara. Así, en el Convenio Constitutivo del FMI se estableció:
* Patrón dólar-oro. El dólar establecía su paridad en 35$ la onza de oro. El resto de monedas establecían una paridad fija con el $, con lo que establecían indirectamente una paridad fija con el oro. Así, EEUU, en contra de la opinión de Keynes y de las delegaciones europeas, impuso el dólar como moneda internacional, garantizando de este modo su dominio de la esfera financiera mundial.
* Las monedas podían fluctuar 1% arriba o abajo respecto del dólar. Se buscaba evitar el recurso a la devaluación. Se volvía a un sistema de tipos de cambio fijos, que reduce la incertidumbre e impulsa las relaciones comerciales y financieras, se elimina el riesgo de cambio. Se buscaba evitar el recurso a la devaluación.
* En caso de desequilibrio "fundamental" (término ambiguo jamás definido explícitamente), es decir, elevada inflación, déficit por cuenta corriente elevado, etc. los préstamos del FMI irían condicionados a toda una adopción de políticas de ajuste estructural, es lo que se llama la condicionalidad de los préstamos.
* Si y sólo si el desequilibrio persiste, se puede recurrir a la devaluación.
* El control del flujo capitales estaba permitido, esto es una concesión, ya que EEUU no quería.
Por otro lado, el Banco Mundial tenía como objetivo financiar proyectos de reconstrucción en Europa. Con el estallido de la guerra fría, EEUU lanzó el plan Marshall, que en buena medida se solapaba con el BM, con lo que el BM dirigió el foco de sus operaciones hacia el Tercer Mundo.
LA EDAD DE ORO DEL CAPITALISMO
La economía capitalista vivió su edad de oro bajo la égida del FMI desde el 45 hasta el 73: industrialización acelerada, crecimiento, pleno empleo, aumento del bienestar, inexistencia de inflación, etc. Las clases obreras ganaban capacidad de consumo y bienestar gracias al gran pacto entre Estado, Sindicatos y Capital, impulsado también por la "amenaza comunista". Si Bien para el Capitalismo Central fue una época dorada, es preciso señalar que en el Tercer Mundo, en la Periferia del Sistema, las "desconexiones" estaban a la orden del día: India, Egipto, China, Mali, Corea, Indonesia, etc. Este extraordinario episodio de sólido crecimiento empezó a tambalearse En 1967, inaugurándose una crisis que durará hasta hoy, y que de hecho no Ha terminado, ya que los desequilibrios no se han solucionado todavía.
LA CRISIS DEL CAPITALISMO (1967-1973)
1967 es el primer año de déficit por cuenta corriente en EEUU, estaba perdiendo posición competitiva:
* La Guerra de Vietnam estaba gravando enormemente el erario público EEUU.
* El programa social "La Gran Sociedad" de Johnson implicaba mucho gasto público. Ambos programas se estaban financiando inflacionariamente, dándole a la "maquinita" de hacer billetes. Habida cuenta de la ingente cantidad de dólares en manos de extranjeros, fuera de EEUU, esto también significaba que EEUU exportaba su inflación. Por otro lado, la vigorosa recuperación europea hacía que EEUU perdiera posición competitiva a nivel comercial, y de ahí el déficit comercial. La inflación y el déficit hacían poco creíble al dólar, los Desequilibrios de EEUU eran importantes. Una posible salida era devaluar, pero EEUU no podía hacerlo tan fácilmente, ya que el dólar era el centro del Sistema Monetario Internacional, y esto quería decir que había muchos países (la mayoría del mundo capitalista) que tenían sus reservas en dólares, con lo que una eventual devaluación los empobrecería. Ante la magnitud de los desequilibrios, muchos países optaron, acogiéndose a una de las cláusulas de BW, por convertir sus dólares en oro. La sangría acabó el 15 de agosto de 1971 cuando Nixon decretó, unilateralmente, la suspensión de la convertibilidad del dólar con el oro. Esta decisión hacía intuir una pronta devaluación, como así fue, en diciembre de 1971, el dólar fue devaluado, tras intensas negociaciones, un 8%. La huida del dólar continuaba, y el 12 de febrero de 1973 se anunció otra devaluación, esta vez del 10%. La especulación y la desconfianza en el dólar era de tal calibre, que en marzo ya se podía dar por muerto el sistema de tipos de cambio fijos de Bretton Woods, las monedas más importantes del mundo (el yen, el marco alemán, el dólar, etc,) flotaban libremente, el precio lo fijaba el mercado. EEUU, a pesar de la devaluación, persistía en su déficit por cuenta corriente. La crisis estaba servida. Las devaluaciones perjudicaron en general a todos los países capitalistas (excepto EEUU) que tenían dólares y comerciaban con esta moneda. Uno de los grupos de países afectados fue el de exportadores de materias primas, y en particular los países petroleros. La Organización de Países Exportadores de Petróleo decidió, aprovechando la coyuntura de la cuarta guerra árabo-israelí, aumentar precios y así acabar con la política de energía barata y el empobrecimiento que supuso para ellos la devaluación. Paradójicamente, esta política coincidía con los intereses de EEUU, ya que EEUU no depende del petróleo de la OPEP, y en cambio Europa y Japón sí. El precio del crudo se cuadriplicó, con el consecuente Impacto en la estructura de costes de los sistemas productivos europeos y japoneses. Hay que ir con cuidado ya que normalmente se atribuye la notable recesión de los setenta a los países árabes, cuando en realidad la crisis viene de antes, de la contradicción de tener un país que es el centro del sistema financiero con un reiterado déficit comercial y con una política monetaria contradictoria, es decir, EEUU no se aplicaba el ajuste que imponía a los demás. El impacto del aumento del precio del petróleo también fue tremendo en los países del Tercer Mundo no petroleros, aumentando todavía más su dependencia, en este caso del suministro energético, y embarcándose en una letal espiral de endeudamiento. A nivel más estructural, cabe observar que la crisis de los 70 fue la Típica crisis capitalista de exceso de oferta, o, dicho de otro modo, de insuficiencia de la demanda, no se vendía todo lo que se producía, como en las décadas anteriores. Ello implicaba que había una ingente masa de capital que no podía colocarse en el sistema productivo tradicional, ya que este no daba rendimiento, y es así como empiezan a desarrollarse los mercados financieros internacionales.
LA ECLOSIÓN DE LOS MERCADOS FINANCIEROS EN LOS 70
Durante los 60 habían aparecido los euromercados, es decir, depósitos bancarios fuera de las fronteras, offshore. Un depósito en yenes en EEUU son euroyenes, es decir, yenes depositados fuera de Japón, y por lo tanto No sujetos a las regulaciones bancarias japonesas. Normalmente, las legislaciones bancarias exigen que los bancos mantengan un mínimo de reservas para hacer frente a situaciones de crisis de insolvencia, es lo que se llama el coeficiente de caja. Precisamente el atractivo de los eurodepósitos era que no se hallaban sujetos a la observancia del coeficiente de caja, y por lo tanto gozaban de mayor libertad de movimiento. Un par de hechos históricos impulsaron todavía más la creación de los euromercados: la guerra de Vietnam (la legislación estadounidense aumento el coeficiente de caja para impedir que los dólares se fueran, para así poder financiar mejor la guerra), y la crisis del petróleo (ingentes cantidades de dólares fluían desde las economías petroleras hacia los euromercados). Londres se convirtió en la principal plaza financiera de los euromercados, pasando de controlar 15 millones de $ en 1964, a unos 10.000 hoy día. Progresivamente, la legislación de los países va adaptándose a los euromercados, y a principios de los 80, Tokio y Nueva York adoptan legislaciones offshore, esto es, que a un depósito realizado por un no residente no le afecta la legislación del país. Esta carrera hacia la desregulación y la liberalización de los mercados financieros acaba minando el poder de las autoridades monetarias de cada país, éstos pierden el control de la masa monetaria, ya que ésta circula cada vez más fuera de las fronteras y más rápido. Algunos rasgos más caracterizan la expansión de los mercados Financieros durante los 70:
* Ante la desaparición del sistema de tipos de cambio fijos, los agentes de los mercados financieros se ven obligados a lidiar con una nueva variable: el riesgo, antes inexistente. Esto impulsa el desarrollo de los derivados financieros, para gestionar el riesgo.
* La crisis del aparato productivo dispara el riesgo empresarial, y numerosos sectores empresariales tienen problemas de financiación, porque su rentabilidad cae y la gente prefiere invertir en productos financieros y no en empresas, con lo que éstas pasan a buscar financiación en los mercados financieros, en productos de renta fija (dada la volatilidad de los mercados producto de la crisis), en lugar del clásico capital-riesgo.
* Asimismo empiezan a florecer los mercados no tradicionales: joyas, arte, etc.
LA OFENSIVA NEOLIBERAL DE LOS 80
En el Centro del Sistema, los desequilibrios provocados por los déficits de EEUU y el choque petrolero, hizo que la inflación se disparara. A nivel ideológico, el keynesianismo de la época empezaba a perder fuerza en favor del neoliberalismo. Todo ello contribuyó a las victorias electorales de Thatcher en 1979 y de Reagan en 1980, y así se inaugura la era neoliberal, que dura hasta hoy. Uno de los rasgos del neoliberalismo es su obsesión por el control de La inflación (lo cual no es ideológicamente neutro, ya que la inflación Castiga más a los ricos que a los pobres). Efectivamente, Thatcher y Reagan se lanzaron al control de la inflación con éxito, de tal suerte que el tipo de interés real (tipo de interés nominal menos la inflación) remontó, acelerando todavía más la expansión de los mercados financieros, ya iniciada en los 70, habida cuenta de las elevadas rentabilidades que éste reportaba. Así, durante los 80 se produce la definitiva globalización, en un clima de extrema volatilidad, de los mercados financieros, con los siguientes rasgos: * Importantísimo desarrollo de las tecnologías electrónicas, que posibilita la aceleración del crecimiento de las operaciones. Dicho desarrollo redunda en una notable mejora de la gestión bancaria y en la posibilidad de trabajar interconectados los mercados financieros mundiales. * Siguiendo con la tónica de los 70, las empresas acuden para financiarse a los mercados financieros, y no al clásico crédito bancario. El desarrollo tecnológico ayuda a que sea más fácil acceder directamente a los mercados financieros. * Se produce un importante fenomeno de desintermediación bancaria en favor de las bolsas, los bancos ya no actúan de intermediarios, es la época de los broker, de los yuppies, de los tiburones de Wall Street y la City de Londres. La agresividad en estos mercados es extrema, las empresas Pequeñas y medianas se ven expuestas a los ataques en forma de OPA (buy-out), es decir compra-venta de empresas con objetivos meramente especulativos. * La volatilidad es tal que toman relevancia las agencias de rating, de valoración de riesgos, por ejemplo Moody's, Standard & Poor's, etc. Como ya hemos señalado, las legislaciones también impulsaron todos estos procesos, liberalizándolos y desregulándolos. Lo que estaba de moda era el neoliberalismo. La volatilidad y la agresividad eran muy acentuadas, además sustentadas en una burbuja financiera, el aparato productivo real estaba marginado. Todo ello lleva a la explosión de la burbuja financiera en octubre de 1987 En Wall Street, es el final de la época de los yuppies. El crash de 1987 Tuvo como consecuencia una recesión en EEUU en 1989, a lo que siguió otro Crash al año siguiente en Tokio, mientras que Europa no era menos pasto de los especuladores (como Soros) y sufrió una crisis monetaria en 1992, y una profunda recesión en 1993. A pesar de estos episodios de crisis, la idea general es que la globalización financiera toma forma en la década de los 80, y poco a poco va ganando en importancia. Desde mediados de los 80 hasta mediados de los 90, el capital financiero va a vivir una asombrosa época de esplendor.
LA FINANCIARIZACIÓN DE LA ECONOMÍA MUNDIAL EN LOS 90
El protagonismo de los mercados financieros en la economía mundial se asienta definitivamente en la década de los 90. Aunque las bases estaban ya asentadas, la globalización financiera se acelera exponencialmente en estos últimos años. Las políticas monetarias restrictivas y deflacionarias de los años anteriores, habían presionado a la baja los tipos de interés, lo que redundó en un notable aumento de los beneficios empresariales. La caída de los costes financieros, la flexibilidad laboral y la estabilidad macroeconómica son la causa de dicho crecimiento de los márgenes de beneficio. La caída del tipo de interés real, hace que las empresas y los Particulares empiecen a colocar y obtener fondos en los mercados de renta variable, en la bolsa. Es la época dorada de la Bolsa. Esto, y los progresos tecnológicos en el campo de la informática hacen que los mercados financiero vampiricen definitivamente la economía mundial. A modo ilustrativo, observemos que el índice del Íbex 35 en Madrid se multiplica por 10 durante los años 90. Otro elemento a destacar es la aparición de los inversores institucionales, es decir, de los fondos de inversión y de los planes de pensiones, que empiezan a ganar terreno en el mundo financiero. De ahí la importante carga ideológica que contienen los proyectos de privatización de las pensiones. Es también durante los 90 que surgen con fuerza los derivados Financieros ("futuros" y "opciones"), productos complejísimos e innovadores, que suponen una mejora en la gestión del riesgo de los agentes, pero con una elevada inestabilidad, se sustentan sobre la nada prácticamente. Las autoridades monetarias tienen serios problemas para controlar los derivados, habida cuenta de su flexibilidad y volatilidad. Todavía queda algún aspecto a observar, como por ejemplo el renovado impulso que supuso a finales de los 90 en EEUU la revolución ".com", la Nueva Economía. La fe ciega en la economía basada en Internet provocó un Auténtico diluvio de capital hacia la Bolsa, centrado sobre todo en las nuevas empresas de Internet. Las últimas noticias bursátiles no son muy halagüeñas, los índices de los valores tecnológicos han caído sostenidamente desde octubre de 2000 y no parece que vayan a recuperarse, la magia de Internet se desvanece.MÉXICO
Mención aparte merece el caso de México, cuyo ejemplo ilustra a las claras los riesgos de la financiarización de la economía mundial. Durante la década de los 80, México sufrió con severidad la crisis de la deuda. El aumento de liquidez, y los bajos tipos de interés de los mercados financieros durante los 70 llevó a México a endeudarse (como a otros muchos países periféricos). Las políticas monetarias restrictivas de Reagan a principios de los 80 le condujeron a elevar el tipo de interés del dólar, lo que supuso un torpedo a la línea de flotación de todos los países periféricos, ya que en su mayoría tenían denominada su deuda en dólares. Así que en cuanto estalló la crisis (1982), la Periferia se puso en manos del FMI con tal de garantizar el pago de la deuda. El objetivo a corto plazo era sanear la balanza de pagos, y por extensión los equilibrios macroeconómicos. Los planes de ajuste estructural del FMI implementados en América Latina en la década de los 80 supusieron un retroceso brutal en el nivel de Bienestar económico y social de la mayoría de la población. A pesar de ello, los equilibrios macroeconómicos se alcanzaron y se superó el choque de la crisis. En 1993 México fue aceptado en la OCDE (el club de los países ricos). México había entrado en la modernidad capitalista, con unos mercados financieros abiertos y preparados para la globalización financiera. En los años inmediatamente anteriores, y gracias al saneamiento de los equilibrios macroeconómicos, México recibió ingentes cantidades de inversión en capital a corto plazo, claramente especulativo (los famosos "tesobonos"). La procedencia del capital era básicamente de EEUU, destacando los fondos de pensiones y los fondos de inversión (inversores institucionales). Pero en 1994 se torcieron las cosas, empezando por la rebelión zapatista del primero de enero, continuando por el asesinato de Luis Donaldo Colossio (candidato del PRI a la presidencia) en marzo, y también con el asesinato de Ruiz Massié (secretario general del PRI) en otoño. La inestabilidad política hizo que cundiera el pánico entre los inversores, y así el capital huyó en desbandada, lo que provocó la devaluación del peso y una recesión notable que se extendió por América Latina (el llamado "efecto tequila"). Este es un claro ejemplo de como la libertad de movimientos del capital puede tener efectos negativos, como la especulación desligada del aparato productivo puede hundir un país. Visto con perspectiva, la crisis de México puede describirse como un episodio de sobreinversión, los capitales acuden a un país atendiendo solamente a su cuadro macroeconómico y resulta que la estructura productiva real no puede absorber tal cantidad de capital, y acaba colapsándose.SUDESTE ASIÁTICO
Otro episodio que ilustra los peligros ya comentados hace referencia a la crisis asiática, que ha hundido, desde finales del 97 hasta hoy, países con gran peso en la Periferia. En los años anteriores a 1997, la región (Corea, Filipinas, Indonesia, Malasia, Thailandia) recibió, al igual que México, grandes cantidades de capital a corto plazo. El problema que se presentó fue similar al de México, es decir, que el sector productivo real no supo "digerir" tal avalancha de capital. Esto, unido a una serie de ataques especulativos a las monedas de dichos países, hizo que la volatilidad financiera de la zona aumentara, y a finales de 1997 el capital huyó. Esta vez, la resaca de la crisis se desplazó hacia Rusia, que tuvo que devaluar el rublo a mediados de 1998, y finalmente a Brasil, que tuvo que devaluar a principios de 1999. La crisis del sudeste asiático, por su magnitud, por el grado de extraversión de dichas economías, por las profundas relaciones que existen con Japón (que acabó también salpicado por la crisis), y por la enorme suma de dinero que tuvo que poner el FMI para parar la crisis, revistió más importancia que la de México.CONCLUSIÓN (INTUITIVA)
Desde la crisis del 73, hay una ingente masa de capital que no sabe Donde colocarse y que va circulando por todo el mundo. Es la típica crisis capitalista de insuficiencia de demanda, esto implica que el capital no tiene incentivos para invertir en el aparato productivo, ya que no se puede vender todo lo que se produce, y de ahí el desarrollo extraordinario de los mercados financieros. Este factor, unido al desarrollo de la tecnología, a la innovación financiera y al entorno ideológico (neo)liberalizador, conducen a la realidad de hoy día: la vampirización de la economía mundial por parte de los mercados financieros. De las tres oleadas mundializadoras del capitalismo (finales del XIX, después de la 2ª Guerra Mundial, y los 90), las dos primeras estuvieron netamente dominadas por las empresas multinacionales. Sin embargo, la tercera, la que estamos viviendo, presenta una aparente contradicción, ya que si bien está "dirigida" por las multinacionales (a través de la OMC, otros organismos multilaterales y lobbies), los mercados financieros son los que más globalizados están, y llegan a distorsionar tanto la economía real que incluso algún directivo de multinacional se ha quejado de tanta volatilidad. La globalización financiera está últimamente en la picota, se empieza a aceptar que se puedan regular algunos flujos especuladores, pero no hay que olvidar que numerosas multinacionales participan en los mercados financieros, con lo que también son parte interesada.