POESIA

A TI, ÚNICA

Piano

Un poco de cielo y un poco de lago

donde pesca estrellas el grácil bambú,

y al fondo del parque, como íntimo halago,

la noche que mira como miras tú.

Florece en los lirios de tu poesía

la cándida luna qye sale del mar

y en el flébil delirio de azul melodía,

te infunde una vaga congoja de amar.

Los dulces suspiros que tu alma perfuman

te dan, como a ella, celeste ascensión.

La noche..., tus ojos..., un poco de Schumann...

y mis manos llenas de tu corazón.

(...)

Leopoldo Lugones (1874-1938)

 

"Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo:"La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas noches bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo, sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma com al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos [árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,

mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo."

Pablo Neruda 

 

 

RIMA XVII

Besa el agua que gime blandamente

las leves olas que jugando riza;

el sol besa la nube de occidente

y de púrpura y oro la matiza;

la llama en derredor del tronco ardiente

por besar otra llama se desliza,

y hasta el sauce iclinándose a su peso,

al río que lo besa, vuelve un beso.

G.A.Bécquer (1836-1870)   

 

Mientras por competir con tu cabello,

oro bruñido, el sol relumbra en vano;

mientras con menosprecio en medio del llano

mira a tu blanca frente el lirio bello;

mientras a cada labio, por cogello,

siguen más ojos que al clavel temprano,

y mientras triunfa con desdén lozano

del luciente marfil tu gentil cuello,

 

goza cuello, cabello, labio y frente,

antes que lo que fue en tu edad dorada

oro, lirio, clavel, marfil luciente,

no sólo en plata o viola troncada

se vuelva, mas tú y ello juntamente

en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

(...)

Luís de Góngora (1561-1627)